Os presentamos la solución casera y barata, anti crisis, para mantener vuestro material a punto y disfrutar del snowboard a saco, y de paso disfrutar de una tarde con los colegas mientras afiláis los cantos.
Material necesario: dos sillas cutres para apoyar la tabla, una plancha sin vaporizador (de las baratas de 10 euros en la ferreteria), afilador de bolsillo (siempre va bien llevar uno a mano) 10 euros y cera rosa 10 euros. Los puristas te dirán que necesitas una mesa con sargentos, una plancha de las molonas, cera de la mejor, y una lija de cantos increible, total unos 300 eurazos, con nosotros te lo haces la primera vez por 40 euros y las sucesivas con el coste de la cera que no pasa de los 3 euros por tabla.
Pasos (también en imágenes).
Con el afilador dale con ganas a los cantos, puedes hacerlos a 90 grados o a 89 grados, dependiendo de lo agresivo que quieras ir, verás como salen algunos trozos de metal, tampoco te pases no sea que te carges el canto, pero hay que apretar con fuerza.
Funde la cera con la plancha, no la pongas muy caliente, distribuye primero la cera por toda la tabla. Plancha la cera sobre la tabla, no dejes la plancha fija en ningún momento, y a temperatura media.
Rasca la cera sobrante con una regla que tengas por casa, esto no vale nada, se la pides prestada a la hermana de turno o se la pillas a tu abuelo. Coges la regla por la parte superior y vas pasando por encima, verás que sale la cera que hay de más, no rasques mucho.
Una escoba vieja para acabar el pulido de la tabla, tu madre tiene una seguro, se la pides con la excusa de limpiar la guarreria de la cera que has armado. Recuerda cepillar siempre en la misma dirección, ahora es cuando verás tu tabla brillar, en este momento remar a pasado a mejor vida, tu tabla se volverá a deslizar como el primer día.